Camina Lima hasta que aparezca el mapa
Lima pasa medio año bajo una tapa gris y es enorme en todas las direcciones. En FOG el mapa entero empieza escondido, así que el malecón, la cuadrícula colonial del centro y cada calle intermedia solo aparecen cuando tus pies ya estuvieron ahí.
Cómo se camina Lima
Lima está sobre una costa desértica, debajo de una tapa de nubes. De mayo a noviembre, más o menos, la garúa se instala encima: gris, húmeda, nunca llega a llover de verdad. Después se levanta y el problema pasa a ser el sol. En cualquiera de los dos casos se camina en plano, al menos arriba. La ciudad corre sobre una línea de acantilados de tierra a cien metros del Pacífico, y las calles retiradas del borde son lo bastante llanas como para que acumules kilómetros sin darte cuenta.
El centro conserva su cuadrícula colonial: la Plaza Mayor, el Jirón de la Unión, manzanas rectas que se llenan de forma ordenada y previsible. Todo lo demás creció hacia afuera como distritos separados que alguna vez fueron pueblos aparte, así que Miraflores, San Isidro, Barranco, Surquillo y Pueblo Libre tienen cada uno su propia lógica y su propio callejero.
Las costuras entre ellos son avenidas anchas hechas enteramente para el carro. Cruzar Javier Prado o la Avenida Arequipa a pie es una decisión, no un paseo, y muchas veces el puente peatonal es la única opción sensata. Contar con eso al planear cambia bastante el recorrido que acabas haciendo.
Una tarde, una tira larga
La caminata obvia es el acantilado. Empieza en el Parque Salazar de Miraflores, engancha el malecón y deja el océano a tu derecha. El paseo enhebra una cadena de parques pequeños en el borde, pasa por donde despegan los parapentes y sigue unos cuantos kilómetros hacia el sur hasta caer en Barranco.
En Barranco, gira tierra adentro. El Puente de los Suspiros, la Bajada de Baños hacia el mar, después la plaza principal y las calles de atrás. Y aquí está el truco entero: vuelve a Miraflores por dentro, por las manzanas interiores, en vez de regresar por el malecón. Casi duplicas el terreno nuevo, porque el tramo de vuelta enciende calles que el de ida ni tocó. En una ciudad lineal esa es la única forma de convertir una línea en un área.
Para una segunda salida, el centro histórico: Plaza Mayor, el Jirón de la Unión, la Plaza San Martín y las calles de alrededor. Es compacto y cuadriculado, así que no se desperdicia nada. Y para una tercera, San Isidro, sobre todo las cuadras tranquilas alrededor del olivar de El Olivar, que se llenan muy rápido.
Por qué Lima es difícil de llenar
Lima son cerca de diez millones de personas en más de cuarenta distritos, y la respuesta honesta es que no la vas a terminar. Los distritos están lejos unos de otros y los huecos entre ellos se cruzan normalmente en carro o en colectivo, lo cual no le hace nada a tu mapa. Lo que acabas teniendo son varias islas brillantes separadas por zonas oscuras de autopista.
Y resulta que eso está bien, porque un distrito es una unidad de trabajo satisfactoria. Miraflores o Barranco se pueden empujar hasta un número alto de verdad en unas pocas semanas de caminar normal, y FOG te enseña qué porcentaje de la ciudad llevas encendido. El centro histórico es compacto y regular, así que ahí tampoco se pierde esfuerzo.
Lo que no rinde es el malecón repetido. Es una caminata preciosa y un pésimo método para llenar mapa: una sola línea, por larga que sea, encierra casi nada. Altérnala siempre con un regreso por dentro.
Clima y señal
Clima. El invierno costero es gris y húmedo sin llegar a mojar, con temperaturas suaves y muy poca sombra que buscar porque el sol no está. El verano, de diciembre a marzo, es lo contrario: sol directo sobre el acantilado y calor a media tarde. Ninguno de los dos te impide caminar; solo cambian la hora a la que apetece.
Señal. Las hileras de torres de la Avenida Larco y de San Isidro pueden mover un poco el punto, así que una línea por el acantilado suele salir más limpia que una caminata entre edificios altos. Se acomoda en cuanto vuelves a terreno abierto, y en el centro histórico, con construcción baja, el trazo es bueno.
El teléfono guardado. FOG sigue despejando con la app cerrada y la pantalla apagada, así que puedes caminar el malecón dos horas sin sacarlo. Cada distrito y cada región que pisas cuentan para la Colección: 241 países, 3390 regiones y 7342 lugares con nombre, y ninguno se consigue sin estar ahí. Sin cuenta, sin nube, sin analíticas, sin anuncios y sin rastreadores. Puedes exportar todo tu recorrido en un archivo GPX normal cuando te dé la gana.
Preguntas que la gente hace de verdad
¿FOG tiene algo específico de Lima?
No. El mapa es el mismo en toda la Tierra. Lo único que cambia son las calles, y en Lima eso significa mucha costa y mucha avenida.
¿Cuentan las caminatas que hice en Lima antes de instalarlo?
Sí, si conservas los datos. La importación acepta la Cronología de Google Maps (Google Timeline) y archivos GPX, y viene con FOG Unlimited.
¿Funciona con el teléfono en el bolsillo?
Sí. La exploración en segundo plano sigue despejando calles con la app cerrada y la pantalla apagada.
¿La garúa afecta al registro?
No. FOG usa el GPS, no el cielo. La nube del invierno limeño solo afecta al ánimo.
¿Cuánto cuesta?
Explorar es gratis, con los caminos Scholar y Ranger y los rangos hasta Scout. FOG Unlimited se compra una sola vez y abre el resto. Sin suscripción.
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